jueves, 20 de agosto de 2015

Historias 1 EL CHISME. ¡SIN CONFIRMAR!


En la antigua Grecia Sócrates tenía una gran reputación de sabiduría. Un día vino alguien a encontrar el gran filósofo, y le dijo:
- ¿sabes lo que acabo de oír sobre tu amigo?
- un momento-respondió Sócrates. - antes de que me lo cuente, me gustaría hacerte un test, de los tres tamices.
- ¿los tres tamices?
- sí,-continuó Sócrates. - antes de contar cualquier cosa sobre los otros, es bueno tomar el tiempo de filtrar lo que se quiere decir. Lo llamo el test de los tres tamices.
1. El primer tamiz es la Verdad. ¿Has comprobado si lo que me dices es verdad?
- No. Solo he oído.
- Muy bien. Así que no sabes si es la Verdad.
2. El segundo tamiz, el de la Bondad. Lo que quieres decirme sobre mi amigo, ¿es algo bueno?
- ¡Ah no! Por el contrario.
- Entonces,-continuó Sócrates,-quieres contarme cosas malas acerca de él y no estás seguro que son verdaderas.
3. Tal vez aún puedes pasar la prueba, sigue el tercer tamiz, el de la Utilidad. ¿Es útil que yo sepa qué me habría hecho este amigo?
- No, en serio.
- Entonces,-conclusión de Sócrates,-lo que querías contarme no es ni Cierto, ni Bueno, ni Útil; ¿porque querías decírmelo?

6 comentarios:

  1. si se aplicaran los tres tamices...no habría chismes. Hay que aplicar esto.

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  2. Excelente dato, cuantas cosas se cuentan que no pasarían las pruebas.

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  3. Realmente hay que aplicarlo a nuestra vida cotidiana a ponerlo en pràctica colegas

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  4. Es curioso que desde la antigüedad exista estas enseñanzas y en nuestra época no las enseñen desde nuestra infancia, y peor aún hay personas con hábitos de hablar solo lo negativo de los demás.

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